Entérese aquí de cuáles son las principales modalidades empleadas por los delincuentes y de las precauciones que usted debe tomar para no ser una víctima más.

La cuarentena establecida por el Gobierno Nacional para mitigar la propagación del COVID-19 ha originado que más usuarios pasen más tiempo en Internet haciendo diferentes transacciones de compras o pago de servicios, teletrabajando, chateando con amigos, observando o subiendo contenido a las redes sociales. Todo ello constituye un escenario en el que los delincuentes se han acomodado muy bien para ampliar su margen de acción.

El Gaula de la Policía en Bolívar resalta que los delitos cibernéticos en su jurisdicción se han incrementado en un 30% entre enero y los días que han corrido del mes de abril frente al mismo período de tiempo en el 2019.

Ese aumento se debe a que los usuarios siguen dejando “huellas” en sus cuentas personales que le sirven de pistas a los criminales para hacer una especie de “ingeniería social” y extraer datos puntuales que luego utilizan para presionar a sus víctimas.

Son 35 denuncias las que ha recibido el Gaula en este 2020, sin embargo, se estima que la cifra de víctimas puede ser mayor porque hay quienes se abstienen de denunciar para no “provocar un escándalo”, y hay quienes han compartido información íntima y prefieren pagar.

La recomendación más importante es denunciar a la línea 165, habilitada las 24 horas del día.

LAS MODALIDADES MÁS USADAS

De acuerdo a las denuncias recibidas, el Gaula ha detectado tres principales modalidades usadas por los delincuentes y todas tienen como finalidad la extorsión. Otro dato que cabe resaltar es que el 97% de estas acciones son realizadas por presos, que tienen colaboradores en la calle que se encargan de recibir el dinero.

Primera modalidad: Para seleccionar a los comerciantes, los delincuentes se valen de la información pública de la Cámara de Comercio o del directorio web de comerciantes “eInforma”, y una vez con los datos requeridos utilizan varios videos editados, donde se observan grupos armados, para amenazar a sus víctimas y pedirles dinero a cambio de no matarlo o de no hacerle daño a su familia o de no atentar contra su negocio.

¿Cómo intimidan con estos videos? El comandante del Gaula de la Policía en Bolívar, mayor Andrés Campo Villamil, explica que a través de peritos cibernéticos se ha determinado que son videos que datan de entre cuatro y cinco años de los que solo usan las imágenes y en edición le agregan un nuevo audio en el que citan con nombre propio a la víctima para hacer la amenaza.

“Cuando la gente escucha su nombre en estos videos se impacta y pueden acceder por miedo a la extorsión”, manifiesta Campo.

Segunda modalidad: esta tiene que ver con la llamada “sex extorsión” que pese ser ampliamente divulgada en medios de comunicación y campañas institucionales de prevención, los usuarios siguen cayendo en la trampa de enviar imágenes o videos con contenido sexual a destinatarios poco o nada conocidos.

En este caso, los delincuentes hacen toda una labor de “ingeniería social” a las cuentas de los afectados. Chequean su lista de amistades y sus publicaciones para identificar nombres de amigos, familiares y seres más queridos, lugares que frecuenta la víctima, sus gustos, su lugar de trabajo, de residencia, el colegio o universidad de los hijos y si es posible hasta sus ingresos.

Con estos datos hacen las amenazas pretendiendo dar la “sensación” de saberlo todo y de tener un alcance ilimitado para hacerle daño a la persona, y de asustarla al punto de que esta acceda a sus pretensiones económicas.

La “sex extorsión” pueden hacerla a través de facebook, de Whatsapp, o incluso instagram. Por lo general, los delincuentes crean perfiles falsos con fotografías de mujeres u hombres atractivos para incentivar la aceptación. Inicialmente llenan de elogios a la persona y son ellos los que abren el canal de la “falsa confianza” enviando fotos o videos íntimos previamente editados para animar a las víctimas a hacer lo mismo. Una vez obtienen este material empieza la extorsión bajo la amenaza de hacer público todo este contenido o enviárselo a sus padres, amigos, parejas o jefes.

Tercera modalidad: Otra forma de intimidación ideada por los delincuentes es descargar las fotos que las personas tienen en su perfil de whatsapp, facebook o twitter y hacer un cartel con un mensaje haciendo una falsa denuncia: este hombre es un pedófilo, es un violador o esta mujer es una prostituta o estafadora.

La extorsión se fundamenta en pagar una determinada suma de dinero a cambio de no hacer circular en la red el cartel.

En las tres modalidades, los extorsionistas piden a las víctimas depositar el dinero a través de transacciones bancarias o en negocios de mensajerías.

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