En la jornada pasada las ventas en línea aumentaron 800 %. Aunque las expectativas están puestas en estos canales, algunos creen que todavía hay un largo camino por recorrer. Análisis.

Este viernes, comerciantes de todo el país alistan sus puntos de venta y plataformas digitales para una segunda jornada del día sin IVA, medida decretada por el Gobierno Nacional para impulsar a este sector en el marco de la emergencia sanitaria por cuenta del COVID-19.

El primero de los tres días que se tienen previstos se celebró hace exactamente dos semanas, fecha en la cual la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) reportó un crecimiento en las ventas de 158 %, superando los $5 billones. En cuanto al comercio electrónico, la entidad estimó un crecimiento de 800 %, es decir, 8 veces más de lo que se vendía en plataformas electrónicas en 2019.

Pese al crecimiento inesperado en la facturación, la jornada del 19 de junio se vio opacada por 85 aglomeraciones en puntos de venta físicos y el cierre de establecimientos por el incumplimento de los protocolos de bioseguridad. Por esta razón, el Gobierno ordenó a las autoridades locales suspender la venta presencial de electrodomésticos, computadores y equipos de comunicaciones (los productos más vendidos) durante los siguientes días sin IVA, el 3 y el 19 de julio. Dichos artículos sólo podrán comercializarse virtualmente y será responsabilidad de los gobiernos locales hacer respetar las medidas sanitarias preventivas y de control.

Bajo este panorama, se espera que las ventas en línea sean protagonistas en la jornada de este viernes. Sin embargo, ¿qué tan preparados están los empresarios y los usuarios para el comercio virtual?

Según la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), las operaciones realizadas por internet y por banca móvil (celulares) crecían a una proporción cercana al 150 % hacia el 29 de marzo de 2020 y lo han hecho de manera constante hasta junio. De acuerdo con el gremio, esta tendencia venía en aumento desde 2019, cuando dichas transacciones superaron las de los canales físicos por primera vez.

Así mismo, prevén que el uso de estos canales se incrementará a raíz de la inclusión financiera que se ha dado para hacer efectivas las entregas de subsidios del Gobierno en la población vulnerable. Sólo el programa Ingreso Solidario ha llevado a la inclusión de cerca de un millón de usuarios y el gremio estima que la cifra se duplicará para el mes de julio.

Si bien la pandemia está impulsando el número de transacciones que se realizan de manera virtual, estas no necesariamente se traducen en un mayor número de compradores digitales. De acuerdo con María Fernanda Quiñones, presidenta de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), sólo el 8 % de la población adquiere productos por esta vía y pertenece, principalmente, a estratos altos. De hecho, afirma que en 2018 el ciudadano que compraba virtualmente ganaba tres veces lo que un colombiano promedio.

“¿Cuál es la complejidad de que se haga un día sin IVA sólo virtual?: que la economía de Colombia no está digitalizada, entonces sería una medida excluyente. Por mucha digitalización que se haya dado en tres o cuatro meses, el ecosistema del comercio electrónico tiene muchos eslabones”, afirma Quiñones.

Según ella, el país tiene mucho por avanzar en materia de conectividad, cadenas logísticas de abastecimiento y en una inclusión financiera que vaya más allá de la bancarización. En cuanto a las empresas, cree que es precipitado hablar de una digitalización del sector, pues se trata de un proceso que toma tiempo.

Cifras del DANE indican que 30,1 % de las empresas industriales manufactureras que usaron internet en 2018 vendieron sus productos a través de plataformas electrónicas. El 7,0 % del valor total de sus ventas correspondió a operaciones de comercio electrónico. En cuanto a las empresas comerciales, 18,8 % de las que usaron internet se valieron de una plataforma electrónica para vender sus productos. Solo 6,6 % de sus ventas se dieron vía e-commerce.

La situación es aún más compleja para la micro, pequeña y mediana empresa (mipyme), pues se trata de un renglón altamente informal en donde lo digital no es una prioridad. Según la más reciente Encuesta de Micronegocios del DANE, 76,1 % de los micronegocios del país no usan servicio de internet para el desarrollo de sus actividades. De ellos, 77,5 % dice que no lo necesita, 10 % cree que es muy costoso, 6 % menciona que su personal no sabe usarlo y 3 % reporta que no hay cobertura en la zona. La pandemia complejiza este paso para algunas mipymes.

“El comercio electrónico no es tan fácil de hacer en estos momentos, aunque sabemos que esto genera una pérdida de competitividad y productividad. Es hora de que pensemos en plataformas robustas y gratuitas para que las empresas de menor tamaño puedan aprovecharlas de manera permanente”, asegura Rosmery Quintero, presidenta de la Asociación Colombiana de Medianas y Pequeñas Industrias (Acopi).

De acuerdo con Quiñones, de la CCCE, hay muchas maneras de adherirse al comercio electrónico sin necesidad de desplegar una tienda virtual. Estas incluyen soluciones como links de pago, que permiten hacer ventas por medio de redes sociales y terminar la transacción por medio de un link; invertir en márketing digital, contratar soluciones logísticas, pensar en un marketplace o incursionar en el comercio electrónico transfronterizo. Para ello, la Cámara lanzó la plataforma virtual yaestoyonline.co, que ofrecerá contenidos para que los emprendedores y la pequeña y la mediana empresa puedan tener una ruta de digitalización segura y explorar todas las posibilidades del comercio en línea.

De hecho, en el marco de la cuarentena, el paso de los negocios al mundo digital se ha convertido en una prioridad para el sector financiero y para el propio Gobierno. El pasado abril, el Ministerio de Comercio, en alianza con CredibanCo, lanzó el programa Yo Me Quedo en Mi Negocio, en el que facilitan el acceso de las pymes a soluciones digitales económicas.

De acuerdo con Gustavo Leaño, presidente de CredibanCo, han vendido cerca de 5.500 productos en casi dos meses, principalmente links de pagos y terminales de datáfonos que funcionan por medio del teléfono celular. Respecto a la aceptación de pagos electrónicos en el mercado, Leaño asegura que Colombia es uno de los países de la región que comienza a mostrar indicadores aceptables, pese a la llegada del COVID-19.

“Antes de la pandemia, la tasa de crecimiento de la red de comercios estaba creciendo alrededor de 14 % – 15%. Pero obviamente con este aislamiento esa tasa se vio menguada. Seguramente hacia adelante iremos creciendo positivamente: hay más sensibilidad en el consumidor financiero y en los comercios y esto va a ayudar a que las tasas de adopción mejoren en los siguientes años”, opina Leaño.

Otras opciones incluyen la plataforma Pagos Redeban, que desde este mes facilitará la adquisición de ‘mini datáfonos’, códigos QR y otras soluciones en pocos minutos, y la pasarela de pagos Openpay, con la que el banco BBVA, por ejemplo, busca ofrecer métodos de pago electrónico seguro a emprendedores y pymes que no dependan de un sitio web.

Así mismo, el Gobierno anunció hace unas semanas la creación de un Conpes con el que espera incentivar el comercio electrónico y avanzar en la eliminación del dinero en efectivo. El documento está en manos de Planeación Nacional y debería estar listo en noviembre de este año.

Pese a que la coyuntura y el interés por el comercio electrónico dan un impulso de digitalización que en otras circunstancias habría tomado por lo menos tres años, para la CCCE todavía hay barreras por derrumbar.

“Hay desconocimiento, desconfianza en pagos digitales y serias dificultades en conectividad. Articular todas esas soluciones en cada uno de los eslabones tiene una ruta que seguramente vamos a recorrer de una manera más rápida, pero la gente no se pasa al online por un día sin IVA”, concluye.

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